Monos (2019)

La delirante cinta acerca de ocho guerrilleros adolescentes que siguen las órdenes de un enano y que mantienen secuestrada a una mujer extranjera, es un trabajo lleno de tensión y visceralidad, pero nada más.

Director: Alejandro Landes

Julianne Nicholson, Sofía Buenaventura, Moisés Arias, Karen Quintero, Julián Giraldo, Laura Castrillón, Deiby Rueda, Sneider Castro, Paul Cubides, Wilson Salazar

El director brasileño Alejandro Landes nos presenta su tercera película titulada Monos, que evidencia una notoria evolución en su trabajo, luego del documental Cocalero y el argumental Porfirio, todas desarrolladas y ambientadas en Colombia.

Esta particular mezcla de película de Herzog con El señor de las moscas, Apocalypse Now y Deliverance, cuenta la historia de ocho guerrilleros adolescentes que se hacen llamar Rambo (Sofía Buenaventura), Patagrande (Moisés Arias), Lobo (Julián Giraldo), Leidi (Karen Quintero), La Sueca (Laura Castrillón), Boom Boom (Sneider Castro), Perro (Paul Cubides) y Pitufo (Deiby Rueda), quienes son liderados por un enano apodado como “El Mensajero” (Wilson Salazar, en la vida real antiguo miembro de las FARC) y que tienen la misión de cuidar a una vaca lechera llamada Shakira, y a Sara Watson, una mujer extranjera a quienes ellos llaman “La Doctora” (Julianne Nicholson de la serie Masters Of Sex), y que tienen secuestrada en el interior de la selva colombiana.

Sin una figura adulta autoritaria (“El Mensajero” los deja solos con su misión) y con la otra figura adulta sometida, este grupo de adolescentes se comporta del mismo modo que el grupo de la novela de 1954 escrita por William Golding. Aquí el nombre del grupo no hace referencia a Belcebú, sino al mito del Mono Grande, una criatura legendaria que supuestamente habita en Sudamérica. Pero la ausencia de límites, sumada a las hormonas y al delirante contexto de la guerra, harán que surja en ellos un caos gobernado por la locura, el sexo, la violencia, los alucinógenos, la lucha por el poder y, finalmente, la muerte.

La película de Landes, además de sus obvias referencias a los títulos anteriormente mencionados, también está llena de simbolismos: La vaca lechera convertida en carne para los jóvenes, los fusiles fálicos, la autorización del enano para que dos miembros de la tropa se puedan aparear, el cumpleaños celebrado a golpes de cinturón, la ambigüedad sexual de Rambo, Perro y Leidy, por nombrar algunos. Esto hace que Monos a veces se sienta sobrecargada y efectista, como si fuera una película de Jodorowsky poco inspirada y poco inteligente.

Sin embargo, la bella fotografía de Jasper Wolf y la poderosa música de Mica Levi, ayudan al ritmo tenso y visceral de la película, el cual se desbarata gracias a un último acto falto de intensidad, y que nos confunde con sus múltiples cambios en los puntos de vista (primero todo lo vemos ante los ojos de los Monos, luego pasamos al punto de vista de la doctora, para luego centrarnos en el de la andrógina “Rambo”).

Como película, Monos logra entregarle a su público una experiencia extraña y delirante, acerca de un grupo disfuncional que se conduce al desastre. Pero por su ambición de tratar de ir más allá, termina diciendo muy poco.  

Sobre André Didyme-Dôme 1427 artículos
André Didyme-Dome es psicólogo y magíster en Comunicación. Se desempeña como crítico de cine para las revistas Rolling Stone y Playboy Colombia y es docente en la Escuela Nacional de Cine; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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