Ghostbusters: Frozen Empire (Los cazafantasmas: Apocalipsis fantasma) (2024)

Los cazafantasmas han vuelto, pero sin una pizca de alma.

Dirección: Gil Kenan

McKenna Grace, Paul Rudd, Finn Wolfhard, Dan Aykroyd, Ernie Hudson, Bill Murray, Emily Alyn Lind, Carrie Coon, Kumail Nanjiani 

Hace mucho tiempo, en un mundo muy lejano (1984 para ser exactos), se estrenó en cines la cinta Ghostbusters del fallecido Ivan Reitman y fue toda una grata sorpresa. Los efectos especiales, la mezcla equilibrada entre terror, acción y comedia, la química entre Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis, Ernie Hudson, Annie Potts y Sigourney Weaver, el gigante de masmelo, la inolvidable banda sonora…

Acto seguido, la televisión nos entretuvo con una divertida serie animada llamada The Real Ghostbusters (para diferenciarse de un programa animado inferior) y luego vino una segunda parte en 1989 que se sintió más obligatoria que necesaria y que no logró capturar del todo el espíritu alocado y alucinante de la cinta original. 

Más de treinta años después del estreno de la cinta original, Paul Feig nos entregó un maravilloso reboot (¡sí, tal como lo leen!) con un elenco femenino y mucha gracia, que fue destrozado por un público machista, caprichoso y prejuicioso. Es así como, para salvar la gallina fantasma de los huevos de oro, Sony Pictures decidió hacer un nuevo reboot en 2021 subtitulado Afterlife, con gran parte del elenco original (Harold Ramis falleció en 2014) al que se le unió un nuevo elenco de Cazafantasmas (llámese “la nueva generación”). El resultado fue tibio y muy cercano a la insatisfactoria segunda parte. Pero el público la aceptó. De ahí su inminente secuela.

Estamos en una época donde las franquicias exitosas (especialmente las surgidas en la década de los setenta y ochenta) se exprimen hasta quedar secas y estériles. Claro ejemplo de ello es Frozen Empire, la quinta entrega de los Cazafantasmas, una cinta de alto presupuesto, derroche de efectos especiales, un elenco original combinado con un nuevo elenco, pero carente de corazón, alma y espíritu.  

En esta cinta tan aburrida e innecesaria como la segunda parte de la trilogía de Animales fantásticos,  las terceras partes de Jurassic Park y Jurassic World o el spin off de Star Wars protagonizado por Han Solo, nos encontramos con Callie (Carrie Coon), la hija del fallecido Egon (Ramis), su nueva pareja Gary (Paul Rudd) y los nietos de Egon Trevor (Finn Wolfhard) y la andrógina Phoebe (Mckenna Grace), quienes se han mudado de Oklahoma a Nueva York y ya están establecidos en el negocio de cazar fantasmas, conduciendo el icónico auto y teniendo su sede en el legendario antiguo parque de bomberos. La generación anterior no se ha retirado, ya que Winston (Ernie Hudson) es el empresario que posee el edificio; Ray (Dan Aykroyd) tiene su propio canal de YouTube donde habla sobre los fenómenos paranormales que le apasionan y Janine (Annie Potts) hace su aparición obligatoria, como también lo hace el legendario Dr. Venkman, con un Bill Murray que parece ausente de mente y cuerpo (Sigourney Weaver es reemplazada por apariciones del fantasma Pegajoso y por unos muñecos de masmelo que parecen un remedo de los Gremlins).  

Rick Moranis es reemplazado por Kumail Nanjiani como Nadeem, un sinvergüenza que alcanza a cazar un poco a los fantasmas del pasado cuando intenta venderle a Ray una antigua esfera perteneciente a su difunta abuela, un objeto oculto similar al cubo de Hellraiser, que es lo único que impide que la humanidad sea sometida al gobierno tiránico de un fantasma que puede imponer una nueva era de hielo. Se suman otros tres personajes interesantes, pero desperdiciados, que son el bibliotecólogo Hubert Wartzki (Patton Oswald), el Dr. Lars Pinfield (James Acaster), y la fantasmita amigable Melody (Emily Alyn Lind), que más parecen unos pretextos para justificar el regreso a la biblioteca pública de Nueva York, para convertir en ser de carne y hueso al Egon rubio de la serie animada y para generar un romance inclusivo entre Phoebe y Melody con guiños a Ghost.

En esta cinta todo parece estar organizado y desarrollado por una inteligencia artificial con el propósito de complacer a una audiencia que se queja porque todo es lo mismo de siempre, pero que se queja más cuando les cambian sus recuerdos idealizados. La pieza musical de Ray Parker Jr. es hoy casi imposible de soportar de lo mucho que se ha utilizado y repetido. Pasa lo mismo con esta cinta que nos deja congelados por las razones equivocadas. 

Sobre André Didyme-Dôme 1665 artículos
André Didyme-Dome es psicoterapeuta y periodista. Se desempeña como editor de cine y TV para la revista Rolling Stone en español y es docente universitario; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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