A Working Man (Rescate implacable) (2025)

A Working Man es un thriller de acción genérico que, pese a la presencia magnética de Jason Statham, no logra destacar dentro del género.

Director: David Ayer

Jason Statham, David Harbour, Michael Peña, Jason Flemyng, Arianna Rivas

David Ayer, el director que alguna vez entregó dos de las mejores películas de acción de su tiempo—End of Watch, una de las cintas policiales más intensas jamás filmadas, y Fury, un drama bélico visceral—parece haber perdido su toque desde el desastre de Suicide Squad, que no solo resultó ser una experiencia cinematográfica fallida en todo sentido, sino que contribuyó al colapso del universo cinematográfico de DC. Sus trabajos posteriores, como Bright, un desastroso experimento de fusión entre fantasía y acción, y The Beekeeper, una película de acción funcional pero carente de la fuerza de sus mejores obras, dejaron en evidencia que el director aún no ha logrado recuperar el pulso. 

Con A Working Man, Ayer se une nuevamente a Jason Statham, el actor británico que debutó en videos musicales de Erasure, The Shamen y The Beautiful South, para luego brillar a las órdenes de Guy Ritchie, pero que no ha podido recuperar la gloria lograda en Lock, Stock & Two Smoking Barrels y Snatch. El resultado de esta colaboración es otro thriller de acción genérico que no logra alcanzar ni la electricidad de End of Watch ni la fuerza de Fury.

A propósito de DC, la historia de A Working Man surge de la novela Levon’s Trade de Chuck Dixon, guionista de cómics conocido por su trabajo en Batman y Green Arrow para DC (y Conan y The Punisher para Marvel). Sylvester Stallone, autor del guion de la película, retoma esta historia para construir un vehículo de lucimiento para Statham. Sin embargo, su trabajo está plagado de problemas: una trama reciclada que bebe de Taken y del insulso remake de Get Carter que él mismo protagonizó, una colección excesiva de villanos caricaturescos y una serie de personajes secundarios (y actores) muy mal aprovechados. La falta de lógica en ciertos pasajes del guion no hace más que evidenciar su naturaleza funcional: se trata de una excusa para que Statham haga lo que mejor sabe hacer, repartir golpes con su característica eficacia.

Statham interpreta a Levon Cade, un ex militar convertido en capataz de construcción que cuando Jenny (Arianna Rivas), la hija de su jefe (Michael Peña), es secuestrada por traficantes rusos, decide tomar cartas en el asunto. Con un código de honor inquebrantable, Cade se embarca en una misión de rescate donde la violencia es la única solución viable. Statham se apoya en su presencia imponente y en su capacidad para coreografiar peleas brutales, pero el personaje en sí es un compendio de clichés: una mezcla entre Charles Bronson, Steven Seagal y Liam Neeson, eso sí, con el carisma de los dos primeros y algo del dramatismo del tercero. Como sucedió con The Beekeeper, la interpretación de Staham aquí es sólida (esto no es Megalodon), pero no ofrece nada nuevo dentro de su filmografía.

El problema principal de A Working Man es que no tiene una identidad propia. La película intenta construir una mitología criminal al estilo John Wick, con una mafia rusa dotada de reglas y códigos internos, pero nunca logra hacer que ese mundo se sienta real o interesante. Ayer, quien en sus mejores tiempos era capaz de capturar la crudeza de la vida callejera con autenticidad, ahora parece perdido en una narrativa inconexa. La ambientación carece de solidez, con transiciones de escenarios que desafían la geografía real urbana y una iluminación que, en ocasiones, bordea lo ridículo (¡esa luna llena!). Se insertan imágenes del skyline de Chicago a modo de recurso perezoso para recordar la ubicación de la trama, pero el filme nunca logra construir una atmósfera convincente.

Si algo sostiene la película, es la presencia de Statham y sus escenas de acción. Hay momentos bien logrados, como su infiltración en una casa de seguridad o una pelea en un bar al ritmo de The Boys are Back de Dropkick Murphys. Sin embargo, la acción, aunque efectiva, se siente mecánica y predecible. A diferencia de John Wick, donde la cinematografía y la planificación de las peleas tienen un sello distintivo, aquí las secuencias de combate carecen de un estilo propio.

A Working Man es una película que cumple con lo mínimo dentro del género y que no deja huella. Su historia es derivativa, sus personajes no son memorables (¿cuál era el sentido de tener en esta película a Michael Peña y a David Harbour?) y su ejecución visual es descuidada e inepta. Aunque Statham sigue siendo una presencia magnética en pantalla, la película no le ofrece un material digno de su talento. David Ayer, por su parte, sigue atrapado en una crisis creativa, incapaz de recuperar la brillantez de sus primeras obras. Para los fanáticos del cine de acción que solo buscan una dosis de golpes y tiroteos, A Working Man puede ser un pasatiempo aceptable. Pero para quienes esperan un regreso triunfal de Ayer o una película que eleve a Statham por encima de sus producciones recientes, la cinta es, en el mejor de los casos, una decepción.

Sobre André Didyme-Dôme 1859 artículos
André Didyme-Dome es psicoterapeuta y periodista. Se desempeña como editor de cine y TV para la revista ROLLING STONE EN ESPAÑOL y es docente universitario; además, es guionista de cómics para MANO DE OBRA, es director del cineclub de la librería CASA TOMADA y conferencista en ILUSTRE. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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