La Grande Illusion (Grand Illusion) (La gran ilusión) (1937)

Una de las mejores películas francesas de todos los tiempos, basada en una guerra llevada a cabo entre caballeros.

Director: Jean Renoir

Jean Gabin, Pierre Fresnay, Erich von Stroheim, Marcel Dalio, Julien Carette, Dita Parlo

Inspirada en una anécdota en la Jean Renoir (hijo del pintor Auguste Renoir) fue salvado por un militar de apellido Pinsard durante la Primera Guerra Mundial, La gran ilusión es una obra maestra que, como bien lo dijo André Bazin: “hereda de la sensibilidad literaria y pictórica de la era de su padre, un sentido profundo, sensual y conmovedor de la realidad”.

Esta cinta, realizada tres años antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, revela de manera elocuente la creencia de su director de que el mundo debería estar dividido de una manera horizontal y no vertical (una constante en toda su filmografía, especialmente en Las reglas del juego, su otra obra maestra).

En La gran ilusión (una película de guerra en la que casi no se hace uso de las armas o de la violencia), se utiliza un campo de concentración para oficiales como una especie de escenario sociológico. Un grupo de oficiales franceses es forzado a vivir junto bajo la supervisión de los militares alemanes que los han tomado como prisioneros: El teniente Maréchal (Jean Gabin), un hombre de campo sin mucha cultura, pero de una gran nobleza y humanidad; el capitán de Boeldieu (Pierre Fresnay), un hombre procedente de la aristocracia de guantes blancos, sofisticación y delicadeza, que es casi diametralmente lo opuesto a Maréchal; Rosenthal (Marcel Dalio), un hombre de origen judío, que equilibra el desprecio y el rechazo de los hombres que lo rodean con su generosidad; y Cartier (Julien Carette), un actor de pueblo que siempre está alegre y cantando, sin importar lo apremiante de su situación.

El prestigioso director austriaco Erich von Stroheim, deja aquí su huella indeleble como actor, interpretando al capitán von Rauffenstein, un hombre también de origen aristocrático que luego de capturar a los oficiales franceses, los invita a almorzar, que encuentra una gran afinidad y admiración por de Boeldieu y que cultiva con cuidado un geranio en la ventana de su cuarto. El apodado “hombre que quieres odiar”, muestra aquí su dimensión más humana (miren como su collarín se parece mucho al traje del Darth Vader humanizado de El regreso del Jedi).

Pese a su título, esta es una película donde todos sus protagonistas se enfrentan a desilusiones: un túnel que los franceses cavan por meses para escapar y que nunca es utilizado; un grupo de militares que se visten como mujeres para compensar la ausencia de estas; Elsa (Dita Parlo), la viuda alemana que alberga a unos fugitivos que provienen del mismo ejército que mató a su esposo y a sus hermanos; y Rauffenstein obligado a tomar cartas en el asunto con respecto al oficial que admira pero que al mismo tiempo es su enemigo.

El guion de Charles Spaak fue rechazado por varios productores hasta que Gabin (el actor más popular en ese momento) se interesó por la historia, al igual que von Stroheim, cuya aparición de cinco minutos se expandió para convertirse en un aspecto fundamental en la cinta.

Obtuvo el Premio Oficial del jurado en el Festival de Venecia en 1937 y fue elogiada por el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt (“todos los demócratas deberían verla”, dijo), pero fue prohibida en Italia por Mussolini y por Goebbels en Alemania (aunque a Goering le gustaba).

Durante la guerra la cinta prácticamente desapareció, pero en 1946 fue recuperada sin la inclusión de la convivencia entre Elsa y Maréchal y los comentarios antisemitas profesados contra Rosenthal. Sin embargo, a finales de los años cincuenta, el mismo Renoir reconstruyó la obra en su totalidad. En esta versión es donde se puede apreciar mejor el trabajo de cámara tanto hermoso como fluido de Christian Matras.

Renoir dijo alguna vez: “Hice La gran ilusión porque soy pacifista”. El resultado es una de las mejores películas sobre la esperanza del hombre en el hombre mismo.

Sobre André Didyme-Dôme 1617 artículos
André Didyme-Dome es psicólogo y magíster en Comunicación. Se desempeña como crítico de cine para la revista Rolling Stone en español y es docente en la Escuela Nacional de Cine; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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