Se7en (Los siete pecados capitales) (1995)

Treinta años después se reestrena en las pantallas Se7en, un thriller sombrío y devastador que redefinió el crimen en el cine.

Director: David Fincher

Brad Pitt, Morgan Freeman, Kevin Spacey, Gwyneth Paltrow, Richard Roundtree

En 1995, David Fincher, el director de videos musicales que debutó en el cine con la infravalorada secuela Alien³ (1992) nos adentró en la oscuridad con Se7en, que junto a The Silence Of The Lambs (1990) es una de las películas más perturbadoras y meticulosamente construidas del cine moderno. Combinando el thriller policial con el terror, todo en una atmósfera opresiva y con un guion de Andrew Kevin Walker (The Killer) que jugó con la moralidad y el destino, la película se convirtió, al igual que Fight Club (1999), ese otro clásico de culto del director, en una experiencia cinematográfica difícil de olvidar.

El relato sigue a dos detectives en los extremos opuestos de su carrera: Somerset (Morgan Freeman), un veterano meticuloso y desencantado, y Mills (Brad Pitt), un joven impulsivo que aún cree en la posibilidad de hacer justicia. Ambos se ven atrapados en el juego macabro de un asesino en serie que ejecuta sus crímenes siguiendo los siete pecados capitales. Cada escena es un golpe de tensión creciente, con cadáveres descubiertos en estados cada vez más grotescos, desde la obesidad forzada hasta la automutilación.

Más que un simple thriller, Se7en es un descenso a los rincones más oscuros del alma humana. Fincher utiliza la estética visual como un personaje más en la historia: la ciudad es retratada como un lugar de sombras perpetuas, lluvias interminables y un pesimismo visual que refuerza el estado emocional de los personajes. La iluminación tenue, los tonos oscuros y la cuidadosa puesta en escena refuerzan el desasosiego constante. La fotografía de Darius Khondji enfatiza la sensación de una pesadilla lúgubre de la que no hay escapatoria. La escena de Morgan Freeman solo y silencioso en ese cuarto decadente nos muestra a todo un maestro de las atmósferas.

Las actuaciones son otro de los pilares de la película. Morgan Freeman encarna a un hombre cansado, cuya inteligencia y experiencia no logran mitigar su desencanto con el mundo. Brad Pitt, por otro lado, dota a Mills de un temperamento impulsivo y arrogante, que poco a poco se ve desmoronado por la brutalidad del caso. Gwyneth Paltrow, aunque con un rol menor como Tracy, la esposa de Mills aporta la única chispa de humanidad en una historia dominada por la desesperanza.

Pero la gran revelación de Se7en es su villano, John Doe, colmado de maldad diabólica, quien aparece en pantalla en el último acto, transformando el filme en un duelo psicológico entre cazador y presa. Su presencia no es la de un asesino corriente, sino la de un individuo perturbadoramente calculador, cuyo plan final eleva la película a otro nivel de intensidad y desesperación. La decisión de no revelar el nombre del actor en los créditos iniciales contribuye a la sensación de sorpresa y tensión.

El desenlace es, sin duda, uno de los más impactantes del cine de los años 90. En lugar de un clímax tradicional con una persecución o un enfrentamiento físico, Fincher opta por un final que pone a prueba la moral y la cordura de sus protagonistas. La resolución de la historia es devastadora y deja al espectador con una sensación de vacío, reforzando el mensaje fatalista del filme. Sin embargo, algunos críticos han argumentado que la conclusión, aunque potente, no está a la altura de la construcción narrativa previa, y que la película pudo haber explorado otros caminos para un desenlace aún más contundente. Quien les escribe no es uno de ellos.

Se7en sigue siendo una obra maestra del cine de suspenso y crimen. Su fusión de elementos del cine negro con una brutalidad psicológica y visual extrema marcó un antes y un después en el género. Fincher demuestra su dominio del ritmo narrativo y la ambientación, entregando una historia que no solo atrapa por su misterio, sino que deja una huella imborrable en quienes se atreven a adentrarse en su pesadilla.

Sobre André Didyme-Dôme 1857 artículos
André Didyme-Dome es psicoterapeuta y periodista. Se desempeña como editor de cine y TV para la revista ROLLING STONE EN ESPAÑOL y es docente universitario; además, es guionista de cómics para MANO DE OBRA, es director del cineclub de la librería CASA TOMADA y conferencista en ILUSTRE. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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