Billie Eilish: The World’s A Little Blurry (2021)

El documental protagonizado por Billie Eilish nos muestra a un ídolo juvenil más cercano a Taylor Swift que a Kurt Cobain.

Director: R.J. Cutler

En las generaciones actuales (llámense millennials, centennials o pandemials), se percibe un cierto desprecio y desdén por el pasado. Un caso en concreto lo encontramos en Billie Eilish, una cantante de piernas blancuzcas a la que la prensa califica como una artista muy talentosa y original. Pero, ¿Existiría Billie Eilish si antes de ella, Joni Mitchell, Suzanne Vega, Tori Amos, Alanis Morrisette Amy Winehouse o Lorde no hubieran trazado su camino? ¿Existiría Billie Eilish si antes no hubiera existido un alma torturada y que desconfiaba del éxito y la popularidad como Kurt Cobain? ¿Existiría Billie Eilish sin un talentoso hermano mayor o sin el apoyo de unos padres incondicionales?

El documental de AppleTV+ titulado Billie Eilish: The World’s A Little Blurry, no se diferencia mucho de los trabajos complacientes e idealizados protagonizados por su ídolo Justin Bieber (Believe y Never Say Never) y se aleja de lo logrado por Asif Kapadia en su conmovedor retrato sobre Amy Winehouse, ganador del premio Óscar. Su director R.J. Cutler (autor del argumental If I Stay y de los documentales The World According To Dick Chaney y Belushi), se limita a mostrarnos el proceso de grabación del exitosísimo álbum de Eilish titulado When We All Fall Asleep, Where Do We Go?, en donde la producción y gran parte de la composición estuvo a cargo de su hermano Finneas O’Connell.

Mientras que O’Connell estaba a cargo de los arreglos musicales, el documental se enfoca en la obsesión de Billie por mostrarse en un vídeo llorando lágrimas negras, lo cual evidencia la relevancia de lo visual por encima de lo musical en los artistas Pop de hoy (aunque esa tendencia también se puede rastrear en los artistas de los 80 y 90 que llenaban la programación de MTV o en los mismos Elvis Presley y The Beatles). Vemos también como O’Connell discute con su hermanita sobre la importancia de tener un sencillo exitoso dentro del álbum: Ella no cree en un “hit” y él habla de la necesidad de generar empatía con un público (la actitud de Billie es definitivamente heredada de Cobain).

Aunque las fotos de Billie Eilish que circularon inicialmente por la internet, fueron criticadas por muchos como una apología al consumo de sustancias psicoactivas (Eilish se veía como si fuera “una chica bajo la influencia”), lo cierto es que, en este documental, así como en varias entrevistas, la cantante toma una actitud defensiva contra el consumo de drogas. ¿Es Billie Eilish una consumidora? O, por el contrario, ¿Es una artista que se opone a ellas? O ¿Es una persona hipócrita? Hay un momento en el documental donde ella y su madre discuten sobre el asunto.

Aunque muchos de sus fans odian la música prefabricada de Justin Bieber y Katy Perry, lo cierto es que Eilish se confiesa aquí como toda una “Belieber”. De hecho, Justin se ha convertido en su amigo y confidente, así como su colaborador en el remix de su exitoso sencillo Bad Guy. También se muestra a Eilish compartiendo tiempo con la veterana Perry, quien le da consejos sobre los peligros de la fama (Katy también fue protagonista de su propio documental titulado Part Of Me, que guarda algunas similitudes con este).

Asimismo, el actor Orlando Bloom (la pareja actual de Perry), hace su aparición abrazando a Eilish y confesando que mientras escalaba montañas, escuchaba sus canciones. Al principio, Eilish no sabía quién era esa persona con marcado acento australiano que la estaba abrazando. Pero cuando le informan que era el mismísimo Legolas, ella entra en shock como toda una adolescente típica. Este momento parece haber sido extraído más de Popstar: Never Stop Never Stopping, la estupenda parodia de Andy Samberg sobre este tipo de documentales, que de la vida real.      

A propósito de documentales falsos que se burlan de la vida de las estrellas de la música (This Is Spinal Tap es su “Ciudadano Kane”), Q, el novio de Eilish, parece un personaje extraído de este tipo de películas. Más que la pareja real de la cantante, Q parece encarnar al típico “novio – pesadilla” de las comedias, al que los padres miran con rabia y precaución y las madres miran con decepción y cautela (como si pensaran en que “algún día lo dejará”). Lo cierto es que cuando nos enteramos que Billie ha terminado con Q, los espectadores sentimos mucho más que un simple alivio.

Pero, pese a que el documental puede convertirse en un retrato que decepcionará a los espectadores que creían que esta joven de tan solo 19 años era la esperanza de la música (ella está más cerca de Britney Spears que de Patti Smith), lo cierto es que lo que hace que The World’s A Little Blurry sea una experiencia más que soportable, es la música. Nadie duda que la música de Eilish sea de una gran calidad (la gran cantidad de Grammys obtenidos por ella parecen sustentar esta afirmación). ¿Qué importa entonces que Billie Eilish sea una niñita consentida por sus padres y por su hermano, y que se muestre como una artista trágica y depresiva, cuando en realidad proviene de una familia llena de amor y preocupación por su bienestar? Así son las nuevas generaciones: jóvenes histriónicos, llenos de desdén y apatía, que no saben agradecer los sacrificios de sus padres. Pero eso no implica que no haya talento de por medio.

Sobre André Didyme-Dôme 1616 artículos
André Didyme-Dome es psicólogo y magíster en Comunicación. Se desempeña como crítico de cine para la revista Rolling Stone en español y es docente en la Escuela Nacional de Cine; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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