Black Panther: Wakanda Forever (Pantera Negra: Wakanda por siempre) (2022)

La secuela de Pantera negra es una de las mejores películas de Marvel, así como una de las más políticas.

Director: Ryan Coogler

Letitia Wright, Tenoch Huerta, Angela Bassett, Lupita Nyong’o, Martin Freeman, Mabel Cadena

Los superhéroes nacieron en el cómic en un contexto histórico específico y se convirtieron en una efectiva herramienta de propaganda sociopolítica. El mundo estaba en guerra y los países aliados se enfrentaban a la amenaza de los países del eje. Es así que Superman se enfrentó a los japoneses, Shazam y La Mujer Maravilla se enfrentaron a los Nazis y el Capitán América le destrozó la quijada a Hitler en la portada de su primera revista, publicada unas semanas antes de la intervención estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, causada por el bombardeo a Pearl Harbor por parte de los japoneses. 

Pero antes del Capitán América existió Namor. Contrario a lo que muchos suponen, la Antorcha Humana no fue el primer superhéroe de Marvel, sino este peculiar personaje, hijo de un humano y de una princesa de la Atlántida. En sus historias, Namor guarda resentimiento contra los humanos por contaminar los mares y poner en peligro a su reino, el cual se encuentra en las profundidades del océano. Por esta razón, decide salir a la superficie para castigar a todos aquellos que atentan contra su modo de vida y la de sus congéneres.

Con Namor, se produjo un fenómeno muy interesante. Los lectores, tan humanos como el padre del personaje, terminaron identificándose con Namor y odiando a su propia especie por la amenaza que representan para los habitantes de la Atlántida. En una época de gran animadversión hacia los chinos y japoneses, un personaje con rasgos orientales, orgulloso, belicista y resentido, se convierte en un modelo de representación para muchos niños anglosajones.

En la película Pantera Negra: Wakanda por siempre, se continúa con la historia de Black Panther, el primer superhéroe afroamericano de los cómics, que obtuvo su nombre de un movimiento político y social que defendía los derechos de la población afroamericana y que, en su momento, fue acusado de ser un grupo conformado por hombres y mujeres resentidas que promovían el odio, la agresión y la violencia. Cuenta la leyenda que, cuando sus creadores, Stan Lee y Jack Kirby se lo mostraron a su editor, este recomendó que le colocaran una máscara para impedir que los lectores blancos se sintieran ofendidos.

De una manera astuta e inteligente, los productores de la secuela cinematográfica de Pantera Negra incluyen al personaje de Namor, para continuar con el relato anticolonialista planteado, no solo en la primera cinta, sino en los cómics originales publicados a finales de los años sesenta, la época de la lucha de los derechos civiles promulgados por Martin Luther King y Malcolm X.

Ahora Namor no es un atlante y ya no posee rasgos orientales (quizás para marcar una diferencia con su contraparte Aquaman). La sorpresa está en que para la cinta del director Ryan Coogler, el submarinista es un mutante de origen azteca, que guarda rencor por unos humanos blancos que convirtieron a su pueblo en esclavos y que ahora buscan invadir su ciudad para explotar sus valiosos recursos. La elección de Tenoch Huerta (Sin nombre, Güeros), un actor mexicano orgulloso de sus orígenes y comprometido con las causas sociales y políticas, no pudo ser más acertada. La historia que coloca al hombre blanco como el enemigo y que nos muestra a los pueblos latinos y africanos enfrentados a raíz de la explotación forzada de sus recursos, hace que la nueva película de superhéroes de Marvel vaya mucho más allá de la inclusión, para convertirse en una cinta incendiaria que cuestiona el intervencionismo forzado de los países del primer mundo sobre los del “tercer mundo” (término dado por quienes tienen el poder), motivado por intereses económicos.          

En un maravilloso prólogo, se nos cuenta que T’Challa, el príncipe de Wakanda y conocido como Pantera Negra, ha fallecido víctima de una extraña enfermedad (el actor Chadwick Boseman murió el 28 de agosto de 2020 a los cuarenta y tres años de edad, víctima de un cáncer colorrectal). Los países del Primer Mundo, al ver que el país africano ha quedado sin monarca, deciden invadir con el fin de aprovecharse del Vibranium, un poderoso mineral que es usado en Wakanda para su desarrollo tecnológico, pero que también sirve para la fabricación de armas.

Ramonda (Angela Bassett), la madre de T’Challa, ha asumido el trono y no va a permitir hostilidades de ningún tipo. Es así que el hombre blanco va a obtener el Vibranium por otros medios: dragando en el fondo del mar. Lo que no saben es que el valioso mineral que se encuentra en el océano es propiedad de otra región llamada Talocán y Namor es su fundador y monarca. La estrategia del mutante submarinista, llamado por sus súbditos Kꞌukꞌulkaan (serpiente emplumada) es brutalmente simple. Hay que eliminar a la persona que ha permitido el desarrollo tecnológico que le permite al hombre blanco obtener el Vibranium de las profundidades, y ella es Riri Williams (Dominique Thorne), una joven prodigio que los lectores de cómics conocen como Ironheart (ella tendrá su propia serie en Disney+).

Lo que sigue es un incidente diplomático que es mejor no revelar por aquello de los spoilers, pero que involucra al agente de la CIA Everett K. Ross (Martin Freeman), aliado de Wakanda, y a la reina Ramonda, quien envía a su hija Shuri (una estupenda Letitia Wright), la hermana de T’Challa, y a Okoye (Dnai Gurira), la jefa de las fuerzas especiales de Wakanda, a una peligrosa misión, la cual consiste en rescatar a Riri e impedir que sea asesinada por Namor y sus guerreros aztecas submarinistas.

Aunque el tráiler de la película ya nos reveló que la nueva Pantera Negra será encarnada por Shuri (como debe ser), lo cierto es que el alma y corazón de la película es Namor. Huerta logra capturar la esencia del antihéroe arrogante y belicista de los cómics y, al mismo, tiempo, actualizarlo para que haga parte de este relato anticolonialista que constituye una de las mejores películas del universo cinematográfico de Marvel hasta la fecha.

Las excelentes actuaciones de todo su elenco, que también incluye a Lupita Nyong’o como Nakia (una espía encubierta de Wakanda y conocida en los cómics como Malice); a Winston Duke como M’Baku (el valiente líder de la tribu Jabari de Wakanda); Florence Kasumba como Ayo (la segunda al mando de las fuerzas especiales de Wakanda, detrás de su novia Okoye); y Mabel Cadena como Namora (la prima de Namor), hacen que esta cinta funcione a la perfección sin la presencia del recordado Boseman. Pero es la dirección inteligente de Ryan Coogler (autor de la primera parte y de la recordada Fruitvale Station), las estupendas secuencias de acción y el profundo subtexto sociopolítico de la cinta, lo que hace que Wakanda por siempre sea todo un triunfo.

Hace tan solo unas cuantas semanas, DC trató de comentar sobre la explotación de recursos y el colonialismo en su película Black Adam, pero fracasó rotundamente. Los guionistas Coogler y Joe Robert Cole logran hacer sus comentarios con toda la fuerza y elocuencia necesarias, sin perder la dimensión épica, solemne y grandilocuente necesaria para que una película de superhéroes logre funcionar. Asimismo, confeccionan una secuela que se equipara a su predecesora, sin contar con la presencia de su protagonista. Ese es un logro para nada desdeñable.

P.D. La única escena poscréditos es más emotiva que reveladora. Como debe ser.  

Sobre André Didyme-Dôme 1427 artículos
André Didyme-Dome es psicólogo y magíster en Comunicación. Se desempeña como crítico de cine para las revistas Rolling Stone y Playboy Colombia y es docente en la Escuela Nacional de Cine; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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