Te quiero papá (I Love My Dad) (2022)

Una divertida e incómoda comedia que le rinde tributo a todos los padres que cometen graves errores en nombre del amor hacia sus hijos.

Director: James Morosini

Patton Oswald, James Morosini, Rachel Dratch, Claudia Sulewski, Lil Rel Howery, Amy Landecker

El término catfish, que se popularizó a raíz del documental y posterior serie de televisión estadounidense creadas por Henry Joost y Ariel Schulman, actualmente se utiliza para describir a una persona que finge ser alguien más en la internet. Por lo general, esto implica que la persona utiliza fotografías e información falsa o ajena para crear una identidad en las redes sociales o en las aplicaciones de citas diferente a la real. En el estupendo documental de Joost y Schulman, seguíamos a sus realizadores mientras investigaban a personas que habían creado perfiles falsos en línea para engañar a otros usuarios.

Otro término que se ha popularizado mucho en la cultura de la internet es cringe, el cual se utiliza a menudo para describir memes, videos o comportamientos que se consideran vergonzosos o incómodos de ver. Por lo general, se refiere a una situación en la que una persona actúa de manera inapropiada o extraña, o hace algo que causa incomodidad a quienes lo presencian.

Ahora bien, en su segundo largometraje como director, el actor James Morosini continúa con la idea de llevar el cringe al máximo nivel. Su primera cinta, Threesomething fue sobre tres jóvenes lujuriosos que deciden hacer un trío el cual termina siendo algo desastroso. En Te quiero papá, un padre (Patton Oswald) hace catfish haciéndose pasar en las redes sociales por una chica atractiva (Claudia Sulewski), para reestablecer contacto con el hijo a quien ama (Morosini). Sí, señores. Esto es CRINGE en mayúsculas.

El comediante Patton Oswald, a quien hemos visto o hemos escuchado en numerosas series de televisión (Veep, Marvel’s Agents Of S.H.I.E.L.D., Bojack Horseman, M.O.D.O.K., Big Hero 6), también ha sido el protagonista de unas pequeñas cintas independientes que han explotado de manera efectiva su talento para lo patético y para encarnar a hombres solitarios con graves problemas de conducta (Big Fan, Young Adult). En la cinta de Morosini, este veterano actor con más de doscientas series y películas en su haber, ha logrado una de las mejores y más complejas interpretaciones de su carrera.

Y es que Oswald se luce encarnando a Chuck, un padre que ama a su hijo, pero que es incapaz de relacionarse adecuadamente con él. Morosini, quien interpreta Franklin, el hijo en cuestión, ha confesado haber encontrado su inspiración en hechos reales que le sucedieron a él. Estamos ante una película en donde se aplican las frases “escribe sobre lo que sabes” y “la realidad supera a la ficción”.

Chuck ha defraudado a Franklin en numerosas ocasiones y este, quien acaba de salir de un centro terapéutico debido a un intento de suicidio, no quiere saber nada sobre su padre, al igual que Diane (Amy Landecker), la madre del joven, que no quiere saber nada de un terrible ex esposo con un grave caso de mentiras compulsivas.

El hijo ha bloqueado a su padre en las redes y en su teléfono celular. El hombre, entrado en depresión al no saber nada sobre su amado hijo e inspirado en Becca (Sulewski), una amable mesera a quien conoció en un restaurante, decide cometer un acto desesperado: Buscar a la mesera en las redes, apoderarse de sus fotos y su identidad, crear un nuevo perfil y solicitar la amistad de su hijo, haciéndose pasar por una joven atractiva, inteligente y comprensiva.

Morosini, quien también es el guionista de la cinta, se da cuenta de los componentes edípicos de la premisa, ya que Franklin queda perdidamente enamorado de un padre quien se oculta en el cuerpo, el rostro y los textos de una novia virtual. Estamos ante un discípulo de Bobcat Goldthwait, otro actor convertido en director, quien logró gestar unas maravillosas comedias sensibles y compasivas sobre temas duros y difíciles, como lo fueron Shakes the Clown (alcoholismo), Sleeping Dogs Lie (zoofilia), World’s Greatest Dad (suicidio juvenil) y God Bless America (asesinato en serie).

Erica (la siempre estupenda Racher Dratch), quien interpreta a la nueva pareja de Chuck, termina siendo manipulada para llevar a cabo una sesión de sexo virtual con el hijo de su novio; y Lil Rel Howery (un comediante tan prolífico como Oswald), le advierte sobre los peligros de la estrategia llevada a cabo por su compañero de oficina, con una exclamación contundente: “¡Esto es incesto!”. Milagrosamente, estas terribles situaciones se desarrollan de una manera que desbordan ternura.  

Morosini, un joven e inteligente talento, en compañía de un actor que sabe cómo asumir su papel, nos cuenta una historia que en otras manos se hubiera convertido en un relato sucio, perverso, grotesco y oscuro (digna de Lars von Trier o de Todd Solondz), de una manera sensible y adorable. Por eso, al final, por más increíble que parezca, terminaremos perdonándolo todo.

Eso sí, no sin antes sentir en carne propia la angustia y la vergüenza de un hombre que sabe que ha cometido un grave error y que intuye que todo va a terminar en un completo desastre. Sin embargo, sabemos que este hombre no puede hacer nada para impedirlo, porque el amor hacia un hijo supera a la razón.  

Sobre André Didyme-Dôme 1683 artículos
André Didyme-Dome es psicoterapeuta y periodista. Se desempeña como editor de cine y TV para la revista Rolling Stone en español y es docente universitario; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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