Stan Lee (2023)

Un nuevo documental sobre Stan Lee, que utiliza su propia voz para contar sobre su vida y obra al interior de Marvel Comics.

Director: David Gelb

En el 2002 Kevin Smith, el reconocido cineasta, guionista de cómics y geek empedernido, entrevistó a Stan Lee en un documental dividido en dos partes y dirigido por Scott Zakarin llamado Mutantes, monstruos y maravillas. Bastaron dos sillas ubicadas en la tienda de cómics propiedad de Smith, para que Stan The Man desplegara todo su encanto y carisma ante el genuinamente apasionado autor de Clreks, Mallrats y Chasing Amy.

Los que disfrutamos de Mutantes, monstruos y maravillas no encontraremos realmente nada nuevo en Stan Lee, el nuevo documental sobre la leyenda, dirigido por David Gelb (autor del excelente Jiro sueña con Sushi) para la plataforma Disney+.

Utilizando el estilo del documental Tupac Resurrection, escucharemos al fallecido guionista de cómics contarnos sobre su vida y obra a través de las décadas, desde los años veinte (Lee nació en 1922) hasta los años 2010 (Lee fallecería en el 2018). Se entiende que muchos no vieron el documental del 2002 (el universo cinematográfico extendido de Marvel todavía no había comenzado) y que las nuevas generaciones quieren saber más sobre el cocreador de muchos de sus superhéroes favoritos como Hulk, Thor, Iron Man, X-Men, los Cuatro fantásticos y El hombre araña, entre muchos otros. Pero quienes somos seguidores de los superhéroes antes de que entraran en boga, ya conocemos muy bien la historia (inclusive existe una novela gráfica llamada Asombroso, fantástico e increíble, que recoge sus memorias).

Estamos a finales de los años treinta y Lee comenzó a los diecisiete años a trabajar como mandadero para una editorial conocida como Timely Comics (la que más adelante cambiaría su nombre a Marvel). Ante la escasez de personal, su jefe Martin Goodman, lo nombra editor temporal, y dos años más tarde, el joven Stan se convierte no solo en editor permanente, sino también director artístico y jefe de guionistas.

Dos décadas después, Stan, con cuarenta años de edad, se encuentra agotado de producir cómics en serie, cada uno de ellos con las mismas estructuras narrativas y los mismos lugares comunes. Pero Goodman, asustado por la competencia que representaba (y sigue representando) DC Comics, la empresa rival, le ordena a Lee que desarrolle a un equipo de superhéroes para que le hiciera frente a la Liga de la Justicia.

El guionista quiere renunciar y dejar los cómics para siempre. Pero su adorable esposa Joan, le sugiere que, ya que este probablemente va a ser su último encargo, lo asuma con completa libertad y confeccione la historia que siempre había deseado hacer: un cómic de superhéroes con un tono realista, con profundidad psicológica y donde se resalten los problemas cotidianos de las personas del común.  Es así que Stan crea a Los Cuatro Fantásticos e inaugura así la Edad de plata de los cómics, también conocida como la “Era Marvel”.

El valor del bello documental de Gelb, adornado con unos impresionantes figurines que visualizan las palabras de Lee, se encuentra al leer entre líneas. En un momento, Lee se queja de cómo el mecanismo fordiano de producción en serie de Marvel, impedía que tanto los dibujantes como guionistas pudieran tener el tiempo y el espacio para explorar y experimentar, y eso es algo que se está replicando en las películas de superhéroes, tan criticadas por directores como Scorsese, Coppola y Tarantino.

El documental evita la dimensión ideológica de los superhéroes, los cuales fueron utilizados en la Segunda Guerra Mundial como material de propaganda y que hoy son criticados por sus propios autores como Alan Moore, quien los ve como un mecanismo de reproducción de los discursos fascistas de derecha. Aquí, Gelb lo que hace es más bien resaltar la dimensión positiva de los cómics, atacados por el psiquiatra Frederic Wertham como fuentes de crimen y corrupción, pero usados por Lee para hablar y generar debate sobre el racismo, la discriminación y los problemas sociales contemporáneos como la brecha generacional, el analfabetismo y la adicción a las drogas.

En términos de los aspectos oscuros y controversiales alrededor de la figura mítica, en lo que sí repara el documental es en el eterno debate sobre la creación de personajes en los cómics. Lee se enfrentó a unas fuertes riñas con sus colegas, los dibujantes Jack Kirby y Steve Ditko, quienes reclamaron parte de la autoría de los superhéroes atribuidos generalmente tan solo a Lee (ambos terminarían abandonando a Marvel). Tanto en el documental de Zakarin como en este, Lee se mantiene firme en su posición. Para él, quien tiene la idea y el concepto es el verdadero autor. Kirby y Dirko (quienes aquí tienen voz) diferían, porque consideraban que la idea no es nada si no se concreta en una imagen, como, por ejemplo, el icónico traje rojo de El Hombre Araña. Sin embargo, hay que admitir que Lee siempre reconoció el talento y la importancia de sus colegas a la hora de crear el universo marvelita.     

Es cierto que hay un gran ego detrás la persona de Stan Lee, pero es imposible no sentirse atraído por su voz clara y aterciopelada, por sus anécdotas, por su personalidad jovial y divertida y por ser una de las personas claves en el desarrollo del noveno arte, tan vapuleado y olvidado hoy en día (actualmente, muchos fanáticos de los superhéroes jamás han leído un cómic, lo cual constituye algo imperdonable). Odiar a Stan Lee es odiar a los cómics. Quienes crecimos con esas revistas colmadas de color y aventura, lo único que podemos decir ante el sorprendente legado de este artífice de superhéroes es ¡Excelsior!

Sobre André Didyme-Dôme 1617 artículos
André Didyme-Dome es psicólogo y magíster en Comunicación. Se desempeña como crítico de cine para la revista Rolling Stone en español y es docente en la Escuela Nacional de Cine; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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