Diógenes (2024)

Un padre deja solos a sus pequeños hijos en una hermosa cinta peruano colombiana.

Dirección: Leonardo Barbuy

Jorge Pomacanchari, Gisela Yupa, Cleiner Yupa 

La historia de la ópera prima de Leonardo Barbuy es sencilla y parece extraída de un cuento infantil similar al de Hansel y Gretel. Los bosques alemanes aquí son reemplazados por los Andes peruanos, y Hansel y Gretel aquí son dos niños nativos llamados Santiago (Cleiner Yupa) y Sabina (Gisela Yupa), esta última, la verdadera protagonista, así el título de la cinta nos diga lo contrario.

Estos dos hermanitos viven lejos del pueblo y son criados por Diógenes (Jorge Pomacanchari), un padre viudo que intercambia sus pinturas por comestibles, hasta que un día no se despierta y los niños conviven con el cadáver de su padre durante tres días, para luego aceptar la realidad de la muerte. La diferencia con el cuento de los hermanos Grimm es que aquí no tendremos brujas ni casas de chocolate. Solo un par de niños que se han quedado solos en el mundo.      

Barbuy se apoya en la producción de Laura Mora (Matar a Jesús, Los reyes del mundo), la interesante directora colombiana que vio en esta cinta su gran valor artístico, y en Mateo Guzmán (Pepe Cáceres, The Smiling Lombana) y el fotógrafo de la National Geographic Musuk Nolte (de ascendencia peruana mexicana), quienes con un evocador blanco y negro nos deleitan con imágenes cargadas de tristeza y melancolía. 

Diógenes es una cinta hermosa y poética, lo cual hoy en día es sinónimo de veneno para la taquilla. Pero más allá de pensar en el cine como expresión artística o como negocio, el problema con la cinta de Barbuy es que, como casi todo el cine latinoamericano (y especialmente el colombiano) de calidad, no se puede desprender de la influencia de Andréi Tarkovsky, un director que dijo alguna vez que lo más importante para un director es crear sus propios planos (si estuviera vivo, probablemente hubiera detestado el cine de Tarantino). 

La tierra y la sombra de César Acevedo es, hasta la fecha, la mejor película colombiana, pero el fantasma de Tarkovski está presente. Lo mismo sucede con esas otras grandes obras del cine de este país como Siembra o la reciente Memento Mori, por no hablar de otras no tan memorables. Si se va a emular a alguien, lo ideal es que sea un gran maestro, pero ya es hora de que nos aventuremos a buscar nuestro propio lenguaje. 

Sobre André Didyme-Dôme 1702 artículos
André Didyme-Dome es psicoterapeuta y periodista. Se desempeña como editor de cine y TV para la revista Rolling Stone en español y es docente universitario; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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