A Cure For Wellness (La cura siniestra) (2017)

Director: Gore Verbinski
Dane DeHaan, Jason Isaacs, Mia Goth

¿Tienen cabida las películas psicodélicas en el cine actual? Esta es la pregunta que nos formula la cinta A Cure for Wellness, un espectáculo extravagante, delirante y lisérgico de dos horas y media, cortesía del mismo director de tres partes de Pirates of The Caribbean y del remake norteamericano de The Ring.

Con una fotografía exquisita y unas imágenes realmente perturbadoras que incluyen muerte de animales, ancianos decadentes desnudos, sexo incestuoso, dientes perforados, enfermeros alemanes masturbándose, anguilas en el inodoro, sondas gástricas, encurtidos humanos y bichos extraños en vasos de agua, Verbinski también nos hace preguntar: ¿Cómo es que una película como esta pudo ser estrenada en un múltiplex del 2017?

A Cure for Wellness nos cuenta sobre un ejecutivo muy joven (Dean DeHaan), quien es enviado a un misterioso sanatorio ubicado en los Alpes Suizos para traer al jefe de su compañía. En medio de su misión, el joven comienza a cuestionar su cordura, al mismo tiempo que sospecha una conspiración perversa al interior del sanatorio. Esta amalgama entre La montaña mágica” de Thomas Mann, El gabinete del Doctor Caligari de Robert Wienne, Performance de Nicolas Roeg, Shutter Island de Martin Scorsese, y Sucker Punch de Zack Snyder, se diluye a medida que avanza, dejando atrás su coherencia y su cohesión, convirtiéndose así en una propuesta formal tan ambigua como interesante, en la que el espectador no llega a saber si los errores de continuidad o los errores de casting son realmente errores o tan solo son la visión de un hombre demente.

Verbinski no es Nicolas Roeg y mucho menos es David Lynch. Sus películas más arriesgadas son el maravilloso Peyote Western animado llamado Rango y su delicado tributo a Hal Ashby titulado The Weather Man. Este es un director cuyo talento se aprecia mejor en el cómodo terreno del cine de género. Por esta razón, su propuesta no llega a ser orgánica y mucho menos hipnótica (cualidades obligatorias del cine experimental). Sin embargo, con A Cure for Wellness, Verbinski logra perturbar y acercarse al terreno de los delirios causados por la fiebre. La escena del accidente automovilístico (no puedo revelar más) y la atmósfera del sanatorio son de un cuidado muy poco visto en las películas de terror actual.  Los rostros de Dane DeHaan (un ejecutivo que parece Leonardo DiCaprio enfermo de tuberculosis), de Jason Isaacs (un médico perverso de mirada turbia e hipnótica) y de Mia Goth (una chica sin cejas que parece sacada de una película erótica noruega de los setentas), sirven como evidencia para demostrar que lo realmente importante en esta película son las imágenes y las atmósferas, que dejan de lado a una narrativa apenas bosquejada.

Parecería que A Cure for Wellness es un acto de rebeldía ocasionado por el estruendoso fracaso de The Lone Ranger. Esta actitud se agradece mucho, teniendo en cuenta el estado actual del cine norteamericano, lleno de productos probados y seguros. Pero esto no convierte a esta cinta en algo grandioso.  Pero tampoco se podría decir que esta una mala película. Este es un trabajo que se aprecia mejor si nos olvidamos de la lógica y del subtexto para quedarnos con una especie de ensayo fílmico construido a partir del sampleo de múltiples referentes, lo que da como resultado un largo viaje alucinógeno que parece que nunca va a terminar. Como las peores pesadillas.

Sobre André Didyme-Dôme 1702 artículos
André Didyme-Dome es psicoterapeuta y periodista. Se desempeña como editor de cine y TV para la revista Rolling Stone en español y es docente universitario; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.