King Arthur: Legend Of The Sword (Rey Arturo: La leyenda de la espada) (2017)

Director: Guy Ritchie

Charlie Hunnam, Jude Law, Djimon Hounsou, Eric Bana, Astrid Bergès-Frisbey

Imagínense ser un turista en Inglaterra y entrar a un pub inglés para encontrarse con un borracho. El ebrio nos invita una cerveza y se dispone a contarnos uno de los mitos fundacionales de su país: “La Leyenda del Rey Arturo”. 

Esa es la sensación que queda luego de ver King Arthur: The Legend of the Sword, la nueva película de Guy Ritchie (un director que también nos hizo alucinar con dos entregas de otro de los iconos clásicos de Inglaterra: Sherlock Holmes).

Esta cinta es para aquellos que poseen un afecto muy especial por la obra de Ritchie. Su maravillosa trilogía sobre relatos criminales conformada por Lock, Stock And Two Smoking Barrels (1998), Snatch (2001) y Rocknrolla (2008) es de lo mejor del cine británico contemporáneo. Su adaptación cinematográfica de la serie de televisión The Man From U.N.C.L.E. (2015) es sencillamente espectacular, y sus ya mencionadas entregas de Sherlock Holmes (2009 y 2011), aunque inferiores a la magnífica serie de la BBC, son tan emocionantes como delirantes. Inclusive hay quienes defienden (yo me incluyo) sus grandes fracasos, como el neo-noir de crimen y estafa Revolver (2005), y su malogrado remake de la cinta de Lina Wertmüller Swept Away, el cual tiene algo de encanto (poco, pero lo tiene).

Si todas estas películas de Ritchie tienen algo en común, es que son de una velocidad extrema, fragmentadas, dispersas, confusas, exageradas, anecdóticas, enérgicas, sobrecargadas, alucinantes, violentas y misteriosas. Estas son las mismas características que hacen parte del encanto de un ebrio narrador de historias.   

King Arthur: Legend Of The Sword es coherente con la propuesta formal de Ritchie. Puede que sus películas no sean profundas, pero ¡maldita sea!, están llenas de un ímpetu impresionante. Este no es un Rey Arturo tradicional tipo Knights Of The Round Table de 1953; no llega a ser una versión infantil y tierna como la de Sword In The Stone de 1963; tampoco es un musical interminable e insufrible como lo fue Camelot de 1967; no es una sátira ácida e inteligente como lo fue la obra maestra de la comedia Monty Python And The Holy Grail (1975); está alejada de la solemnidad y el erotismo del Excalibur de 1981; el triángulo amoroso entre Arturo, Guinevere y Lancelot, que fue el centro de la cursi First Knight de 1995, aquí está ausente por completo; y la visión “realista” del King Arthur del 2004, es reemplazada en la cinta de Ritchie por un mundo de fantasía conformado por espadas mágicas y hechiceras misteriosas, así como elefantes, serpientes, murciélagos y ratas gigantes. El Rey Arturo de Guy Ritchie toma los mejores ingredientes de todas estas cintas y los lleva al paroxismo, para atraer a una audiencia del siglo XXI con mucho estilo, poderío y elegancia. 

Charlie Hunnam (The Lost City of Z) interpreta a Arturo como el Jason Statham (el actor fetiche de Ritchie), hubiera vuelto a sus raíces. Jude Law encarna al malvado Rey Vortigern con una actitud felina y serpentina que le roba protagonismo a su contraparte. Aquí no hay un mago Merlín, tampoco hay una Reina y los doce Caballeros de la Mesa Redonda están incompletos. Piense en esta cinta como un King Arthur Begins.

La crítica está acusando a King Arthur: Legend of the Sword de ser ruidosa, abrumadora, banal, inverosímil y superficial. Creo que estos críticos deberían volver a revisar la filmografía de Michael Bay para darse cuenta de que Guy Ritchie sí es un verdadero maestro de la acción y un experto en la utilización de la edición y la banda sonora, a diferencia del autor de películas ruidosas, banales y poco entretenidas como la saga de Transformers. El Rey Arturo de Ritchie, como un bien cuento de borracho, es putamente regio.

   

Sobre André Didyme-Dôme 1616 artículos
André Didyme-Dome es psicólogo y magíster en Comunicación. Se desempeña como crítico de cine para la revista Rolling Stone en español y es docente en la Escuela Nacional de Cine; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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