Pablus Gallinazo (2022)

Un documental sincero, humilde, alegre y socialmente consciente como lo es su protagonista.

Director: Alberto Gómez Peña

A finales de los años sesenta se gestaba un movimiento musical de carácter universal. En Estados unidos estaban Bob Dylan y Joan Baez; en Inglaterra, John Lennon y Donovan; en Francia, George Brassens y Jacques Brel; en España, Paco Ibañez y Joan Manuel Serrat; en Cuba, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés; en Argentina, Piero y Mercedes Sosa; en Chile, Víctor Jara y Violeta Parra; y en Colombia, Ana y Jaime y Pablus Gallinazo.

Folk, canción protesta, canción social, nueva trova. No importa el nombre. Estamos hablando de un género en vía de extinción en donde la letra es lo más importante y donde el objetivo primordial consiste en comentar y/o denunciar la situación sociopolítica a nivel local, nacional y mundial. Sus intérpretes podían no tener las mejores voces (como Dylan o Gallinazo), pero su música era sincera y humilde, así como audaz y directa.

Gonzalo Navas Cadena nació en Santander en 1947. En su época de juventud perteneció al movimiento literario nadaísta fundado por el escritor Gonzalo Arango y que acogió a las primeras bandas de rock colombiano como The Speakers, The Young Beats y Los Yetis. Navas Cadena asumió el nombre artístico de Pablus Gallinazo y contrajo matrimonio con la artista nadaísta Rosita Uribe, con quien tuvieron un hijo, Eneas, antes de que ella trágicamente se quitara la vida.

Gallinazo (o Gallinazus), decidió ponerle música a su poesía de carácter social, siendo conocido también bajo el seudónimo de El comandante. Su canción Boca de chicle fue popularizada por el fallecido cantante Óscar Golden, miembro del movimiento Ye Ye y A Go-Go, impulsado por Alfonso Lizarazo, la emisora juvenil Radio Quince y discotecas legendarias como El mamut rosa.

Pese a ser un escritor destacado (La pequeña hermana, también conocida como El caso de la bañera verde, es una de sus obras más importantes), Gallinazo se consagra como músico y compositor gracias al éxito Una flor para mascar, que se escuchó por toda Latinoamérica.

El director Alberto Gómez Peña decidió, en plena época de pandemia, arriesgarse a hacer un documental para retratar la vida de un interesante pero olvidado artista y se arriesga a renunciar a la tentación de hacer una cinta biográfica tradicional, con su revisión cronológica, los testimonios de vida y la revisión a la obra, para intentar conectar el espíritu de Gallinazo con el de la música contemporánea de Edson Velandia y Andrea Echeverry, la cual posee influencias y vestigios de la obra del artista santandereano (por no hablar de Carlos Vives, quien confiesa haberse inclinado hacia el vallenato por consejo de Gallinazo).

Gómez Peña nos muestra cómo la música de Gallinazo es hoy en día igual de pertinente que hace más de cincuenta años, ya que el hambre, la guerra y la injusticia siguen azotando al mundo, y nos introduce a la intimidad del artista veterano, para que el espectador sea testigo de la vitalidad y el amor del artista, quien a sus ochenta años todavía aprecia la vida y le rinde devoción a Tita, su segunda esposa, quien lo ama y admira por igual.

Veremos también cómo su hijo Eneas todavía se avergüenza de la canción que su padre le compuso cuando era pequeño (“Eneas Gallinazo es un bebé/Todavía hace pipí, todavía hace popó”) y cómo este hombre intenta recuperar la discografía de su padre para dejarle un legado a sus hijos (eso nos hace preguntar por el destino de los másteres de grabación, los cuales probablemente estén perdidos).

Pero el momento más conmovedor del documental, lo encontramos cuando Velandia y Echeverry nos entregan una potente versión de Una flor para mascar, aprobada por su mismísimo compositor. Es hora de dejar a un lado a esos cantantes de voz bonita, arreglos artificiosos y contenido vacío, para acoger esta música sencilla, valiente y honesta, que les dio esperanza a millones de personas en el mundo, en una década marcada por el amor, la paz y el flower power.

Sobre André Didyme-Dôme 1394 artículos
André Didyme-Dome es psicólogo y magíster en Comunicación. Se desempeña como crítico de cine para las revistas Rolling Stone y Playboy Colombia y es docente en la Escuela Nacional de Cine; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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