Dogman (2019)

El director de Gomorra nos entrega una fábula brutal acerca de un hombre amante de los perros que lucha por sobrevivir y que después de ser abusado, clama venganza.  

Director: Matteo Garrone

Marcello Fonte, Edoardo Pesce, Alida Baldari Calabria

Matteo Garrone es uno de los mejores directores italianos de los últimos años. Basta con ver sus películas como First Love, una historia de amor que se transforma en un perturbador relato de horror; Gomorra, una impresionante fusión entre el cine de gánsteres y el neorrealismo; Reality, un ácido comentario sobre la ética de los Reality Shows y sobre los medios de comunicación en general; o Tale of Tales, una delirante fábula sobre una pulga gigante con guiños al cine de Pasolini, para que el espectador se de cuenta de que Garrone es un director con un estilo inclasificable (al igual que sus compatriotas Fellini y Antonioni), cuyas obras poseen una gran belleza formal (al igual que las de su contemporáneo Paolo Sorrentino), pero también de un inmenso desencanto, ferocidad y crueldad (como en el cine de Sergio Leone, Sergio Corbucci y Dario Argento).    

La influencia del neorrealismo y del spaghetti western se evidencia en Dogman, un impresionante relato de venganza que incluye unas poderosas actuaciones por parte de Marcello Fonte (galardonado como mejor actor en el pasado Festival de Cannes por este papel) y Edoardo Pesce.

Fonte interpreta a Marcello, un padre divorciado que adora a su pequeña hija Alida (Alida Baldari Calabria), y quien es dueño de un humilde establecimiento para el cuidado canino en un suburbio napolitano, por lo que es apodado como Dogman. Marcello adora a los perros de todas las razas y tamaños y no se inmuta ante los animales que reaccionan con ladridos, gruñidos e intentos de mordisco. Asimismo, le ha prometido a su hija hacer un viaje con ella y cada vez que tiene un tiempo libre juega al fútbol con Alida o la lleva a practicar buceo. Por esta razón, Marcello necesita de dinero extra y ha tenido que recurrir a la venta clandestina de cocaína.

Las cosas comienzan a ser difíciles para Marcello cuando su amigo Simone (Pesce), un hombre musculoso, de apariencia fiera e intimidante, exboxeador, delincuente de poca monta, adicto a las peleas y a la cocaína, comienza a aprovecharse del hombre de los perros, consumiendo la droga sin pagar y forzándolo a cometer actos de ladronismo. Cuando Simone roba la tienda de empeño ubicada al lado del negocio de Marcello, a este se le inculpa y termina pagando un año de prisión. Y este al salir, en apariencia sigue siendo el mismo, pero el rechazo general de la gente del vecindario donde vive y la indiferencia de Simone, hace que este se enfrente a su abusador.

Esta es una obra desoladora, que habla de un hombre que lucha por sobrevivir y cuya compasión y ternura ante los demás, animales u hombres, es interpretada como cobardía. Garrone ha dirigido una fábula sobre los fuertes y los débiles envuelta en una atmósfera angustiante, con unos personajes muy humanos y viscerales y escenificada en un lugar muy similar al viejo oeste de las películas de Leone y Corbucci. Y al igual que en las películas de gángsteres de Coppola y Scorsese, esta es una cinta que habla sobre la familia, la amistad, la lealtad, el abuso, la traición y la venganza. Garrone ha recogido diversas influencias obtenidas de lo mejor del cine italiano y las ha condensado en toda una obra maestra.

Sobre André Didyme-Dôme 1487 artículos
André Didyme-Dome es psicólogo y magíster en Comunicación. Se desempeña como crítico de cine para las revistas Rolling Stone y Playboy Colombia y es docente en la Escuela Nacional de Cine; además, es director del cineclub de la librería Casa Tomada y conferencista en Ilustre. Su amor por el cine, la música pop y rock, la televisión y los cómics raya en la locura.

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